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FUNDADOR DE YMCA

GEORGE WILLIAMS Y LOS INICIOS DE YMCA 

Versión corta

 

George Williams nació en Inglaterra en el año de 1821, siendo el menor de 8 hermanos en el contexto de la Revolución Industrial considerada como el periodo con mayores transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad. donde se migró de una economía rural basada en la agricultura y el comercio, a una economía mecánica y urbana.

 

A la edad de 20 años, deja la granja en la que se crió para mudarse a Londres en busca de mejores oportunidades, encontrando trabajo en una fábrica de telas con jornadas de trabajo que llegaban a alcanzar las 12 horas diarias y la necesidad de vivir en las instalaciones de la propia fábrica junto a los otros jóvenes empleados.

 

La vida urbana presentaba un panorama desolador con altos márgenes de pobreza y condiciones miserables de vida que llevaban a la gente a optar por la calle, destacando un alto índice de niñas y niños desamparados.

 

Bajo estas condiciones, George Williams fundó la primera YMCA junto con un grupo de compañeros de trabajo; organizando salidas al campo los días domingos para quienes vivían en la fábrica, ofreciendo alternativas recreativas ante el agobio que producía la vida en la ciudad. 

 

Pronto, la iniciativa de George Williams, ganó notoriedad ante el fabricante de telas, quien les proporcionó un espacio para que pudieran reunirse. Cada vez más jóvenes empezaron a participar, fundándose oficialmente el 6 de junio de 1844, la Asociación Cristiana de Jóvenes, YMCA, por sus siglas en inglés.

 

Para el año siguiente, en 1845, ya se empezaban a desarrollar sedes YMCA en Suiza, USA, Francia, Canadá, Alemania y los Países Bajos.

 

Diez años después se realiza en Francia la primera asamblea mundial, la cual convoca a un centenar de representantes de las YMCA que se gestaban a nivel mundial, celebrándose una declaración conjunta de principios sobre los cuales crecería la organización. Esta declaración se denominó Base de París.

 

La labor de George Williams permitió que la YMCA se forjara como una organización altruista, siendo condecorado por esta causa en 1894 con el nombre de Caballero del Reino Unido.

 

En 1905, George Williams falleció, siendo sepultado en la Catedral de St. Paul junto a héroes nacionales. Finalmente, un último tributo a su obra filantrópica, fue el triángulo rojo que se muestra en la ventana de la Abadía de Westminster, dedicado a su nombre y a la YMCA por su relevancia y labor durante la Primera Guerra Mundial.


GEORGE WILLIAMS Y LOS INICIOS DE YMCA (VERSIÓN AMPLIADA)

 

George Williams nació el 11 de octubre de 1821 en una granja en el condado de Somerset (Inglaterra). Pasó los primeros quince años en el campo, al lado de su familia, dedicado con sus otros hermanos al trabajo de la hacienda.  La ruda labor agrícola no era algo de su agrado por lo cual creció germinando la idea de ir a trabajar a la ciudad.

 

Esta idea se tornó mayor al volcar una de las carretas con productos agrícolas que él conducía. Su padre, convencido de que no era apto para los trabajos de campo, resolvió llevarlo a un pueblo cercano, Bridgewater, y colocarlo de aprendiz en una tienda, en la cual permaneció durante seis años. El adolescente Wiliams tenía catorce años de edad.

 

A sus 16 años de edad, se une a una iglesia congregacionalista, tomando parte activa en una escuela dominical como voluntario e iniciando un movimiento evangelizador entre sus compañeros de trabajo.


 

UN JOVEN DE CAMPO LLEGA A LONDRES

 

Terminado el periodo de aprendizaje comercial, en 1841, George Williams llega a Londres que en aquellas épocas presentaba un panorama urbano desolador con altos márgenes de pobreza y miserables condiciones de vida, obligando a la gente a optar por la calle, destacando un alto índice de niñas y niños desamparados.

 

Encuentra trabajo en la casa mayorista Hitchcock & Rogers, distinguida por la fabricación e instalación de cortinas con un sueldo de 40 Libras Esterlinas, aproximadamente 200 dólares por año.

 

La costumbre de la época promovía que los empleados vivieran en el mismo establecimiento bajo pésimas condiciones de vida; con piezas pequeñas mal ventiladas, tres camas y dos empleados durmiendo en cada una. 

 

Los horarios de trabajo eran de siete de la mañana a nueve de la noche con menos de una hora para los desayunos, almuerzos y cenas. 

 

En esa firma comercial trabajaban cerca de 140 empleados, la mayoría de los cuales, como otros tantos miles de empleados de tiendas, habían venido del campo a la ciudad, atraídos por encontrar un mejor porvenir.

 

En aquella época, más de 150,000 empleados llevaban una vida miserable con 15 horas diarias de encierro en los comercios y, al no tener otros espacios donde ocupar sus horas libres para recrearse y distraerse  de forma sana, terminaban sus noches en tabernas gastando el poco dinero conseguido.

 

George Williams continuó su labor personal en la escuela dominical, y poco a poco hizo sentir su influencia entre sus compañeros de trabajo creando en su habitación un pequeño grupo de meditación, el cual fue creciendo sumando empleados de otras casas, lo que obligó a buscar un local más amplio. 

 

El señor Hitchcock, dueño de la empresa, se interesó en la obra y le concedió ayuda financiera que le permitió dar desde el inicio un vigoroso desarrollo a este nuevo movimiento.

 

Por iniciativa de George Williams se propició una amplia movilización entre el personal de las grandes casas para conseguir que los negocios cierren más temprano como prioridad para el éxito de esta acción de mejoramiento de condiciones de trabajo y la calidad de vida.


 

EL MUNDO Y EL JOVEN

 

La característica de la vida de George Williams fue el optimismo y su actitud siempre positiva. 

 

Su dedicación al trabajo en la oficina, su tacto especial para atender a los clientes, la actitud de organizador y de buen vendedor así como la lealtad a la firma, fueron un motivo para que fuese escalando hacia puestos de mayor responsabilidad y remuneración. A los tres años de haber ingresado en la empresa, fue nombrado para ocupar el puesto de vendedor de la sección tapicería.



 

EL APOSENTO ALTO

 

Desde su llegada a Londres, George Williams formó un grupo de meditación al cual asistían otros compañeros de trabajo. Las reuniones tenían lugar en su dormitorio, denominado como  el aposento alto, que era compartido por otros cinco compañeros más.

 

Seleccionó a los jóvenes que más se acercaban a su mirada espiritual y el número de asistentes fue creciendo al punto que se necesitó utilizar otros dormitorios. La influencia de esta actividad fue extendiéndose a una buena parte del personal de la empresa, aunque no fue siempre una tarea fácil, pues, entre sus propios compañeros de trabajo también existió una fuerte oposición. Rogers, un empleado de mayor categoría en la empresa, fue uno de sus más grandes opositores, a quien consiguió cambiar su mirada, apareciendo más tarde entre los doce hombres que fundaron la YMCA, acompañando la obra por largos años. 

 

Otro triunfo notable del joven Williams fue interesar al propio jefe de la empresa, George Hitchcock, en ese trabajo, a tal punto que dio su apoyo al nuevo movimiento.

 

Más tarde, Hitchcock aceptó el cargo de tesorero de la YMCA, puesto que ocupó por largos años, contribuyendo también personalmente con grandes sumas a su sostenimiento.

 

Hasta ese entonces, el movimiento estuvo limitado a la esfera de acción de sus propios colegas, surgiendo la cuestión de extenderlo a otros círculos comerciales con resultados positivos, lo cual compartió con Edward Beaumont, su confidente,  para promover un plan de expansión con la ayuda de un grupo de jóvenes para organizar actividades similares en todas las grandes casas de comercio de Londres. La idea fue aceptada y se programó una reunión preliminar a fines de mayo de 1844, a la cual se invitaría a un núcleo más íntimo de personas para considerar el plan.

 

En esa época, el jefe de otra importante casa de Londres había iniciado un trabajo similar entre su personal y se puso en comunicación con George Williams para solicitarle su cooperación. Como resultado de esa entrevista, James Smith, secretario de la gerencia de esa empresa, fue invitado a la reunión que se realizó el 6 de junio de 1844, en la cual se sentaron las bases de una institución que buscaría la cooperación de jóvenes entre los demás establecimientos de Londres.

 

En esta forma quedó resuelta la formación de la Asociación Cristiana de Jóvenes con el nombre de "The Young Men's Christian Association (YMCA)”, definiéndose en esta ocasión el primer directorio. La primer medida tomada fue la de alquilar el salón de mayor capacidad e independiente de la empresa.


 

CRECIMIENTO MUNDIAL DE YMCA

 

George Williams creía que "para realizar una obra grande, ésta debía hacerse de manera grande". Como no sabía de qué manera transmitir que se trataba de algo más que una iniciativa limitada, optó por colocar al frente a personas de elevado prestigio y respeto de la opinión pública. 

 

Es así que vemos figurar en YMCA a grandes personalidades que se vincularon a sus actividades, como el filántropo y hombre de estado, Sir Lord Shafteshurry; al Conde de Harrowby, Lord Mayor de Londres, entre otros.

 

Para el año 1849 fue necesario tomar un espacio más amplio, donde se organizó la biblioteca, salón de lecturas y clases educativas, ofreciendo mayores comodidades a los participantes. 

 

YMCA fue la primera institución que organizó clases nocturnas para empleados, logrando que su departamento educativo y de empleos adquiriera gran prestigio en la ciudad.

 

Entendiendo el contexto de la época donde no era común la figura de organizaciones sin fines de lucro. Se podía ser estado, empresa o iglesia por lo que esta proyección de YMCA encontró cierta oposición por parte de dirigentes religiosos que, gracias al tacto y buen humor de George Williams, quedaron relegadas, permitiéndose la YMCA continuar sus actividades religiosas, culturales y sociales siempre en favor de los jóvenes aprendices y empleados principiantes que vivían solos en Londres. 

 

Durante el año 1851, Londres fue sede de la Gran Expo Mundial;  YMCA aprovechó la oportunidad para desarrollar un plan de actividades dirigidas a los visitantes de todas partes del mundo con resultados que superaron las expectativas: organizaron 550 reuniones públicas para jóvenes; se realizaron se distribuyeron más de 350,000 folletos entre los visitantes a la Exposición, y se calcula que hubo aproximadamente un millón de personas que participaron  de las acciones propuestas por YMCA.

 

Esta apuesta por la propaganda y la inversión en comunicar la existencia de YMCA de la mano de los visitantes a este evento, cruzó el océano y fue la actividad que en realidad constituyó la base de la expansión del movimiento al plano internacional, siendo las ciudades de Montreal y Boston las primeras en albergar sedes YMCA en el continente americano. 

 

Para el año 1851, George Williams se traslada a París, invitando a una reunión especial a personalidades de círculos evangélicos, intelectuales y comerciales consiguiendo fundar una YMCA en esa ciudad, la cual adquirió en poco tiempo un desarrollo importante y durante mucho tiempo fue el centro del movimiento internacional.

 

Más tarde se fundaron nuevas sedes YMCA en varias latitudes como los Países Bajos, India, Australia y los Estados Unidos de América. En Alemania existían unas asociaciones juveniles llamadas Jüngling Vereine, que pasarían a formar parte de YMCA, posteriormente. 

 

De esta forma YMCA llegó a formar movimiento mundial dando lugar a que el año 1855 se defina un organismo central denominado: Comité Internacional de YMCA, con sede en París; el cual se trasladó posteriormente a Ginebra, Suiza, donde actualmente funciona bajo el nombre de Alianza Mundial de YMCA.

 

En agosto de 1855, 11 años después de la fundación de la primera YMCA en Londres, se realizó en París la primera Conferencia Mundial de YMCA, adoptando dos resoluciones importantes:

 

Que todas las YMCA del mundo, afiliadas al Comité Internacional, serían una sola en sus principios y una sola en su funcionamiento, pero conservando la independencia de organización y forma de accionar.

 

Se aprobó en forma unánime la declaración mundialmente conocida, como la Base de París, incorporada a los estatutos de la mayoría de las sedes YMCA manifestando: 

 

"Las Asociaciones Cristianas de jóvenes buscan unir aquellos jóvenes que, reconociendo al Señor Jesucristo como su Dios y Salvador, según las Sagradas Escrituras, desean ser sus discípulos en su fe en su vida, y unir sus esfuerzos para extender el Reino entre los jóvenes".


La labor de George Williams hizo que la YMCA se forjara como una organización altruista, siendo condecorado por esta causa en 1894 con el nombre de Caballero del Reino Unido.

 

En 1905, fallece George Williams, siendo sepultado en la Catedral de St. Paul entre los héroes nacionales. 

 

Finalmente, un último tributo a su obra filantrópica, fue el triángulo rojo que se muestra en la gran ventana de la Abadía de Westminster, dedicado a su nombre y a la YMCA por su relevancia durante la primera Guerra Mundial.

SOBRE NOSOTROS

YMCA es una organización global sin fines de lucro fundada en 1844 que atiende a 58 millones de personas en 119 países.

 

En América Latina y el Caribe, sostenemos una extensa red de centros comunitarios, deportivos, recreativos y al aire libre, en 24 países; enfocados en la promoción de comunidades justas, equitativas y sostenibles.

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